Museo Arqueológico

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Referencias Históricas Referencias Históricas

El Museo Arqueológico de Vaste se halla en el Palacio Baronal, una residencia que incluye distintos elementos, edificados y conectados entre ellos en un largo lapso de tempo entre el s.XIV y el s.XVIII. Se accede a las salas de exposición por la entrada que da a la Plaza Dante.
Lo primero que se ve es una reproducción de gran tamaño – idea de Francesco D’Andria, realización del estudio InkLink de Florencia – de uno de los elementos que más caracterizan el paisaje de la antigua Mesapia, las murallas de Vaste, en el sector adyacente a la puerta Este, en el momento en que un sisma, documentado históricamente y por investigaciones arqueo-sismológicas, causó su derrumbe en la primera mitad del siglo III a.C. Enseguida a la izquierda se pueden admirar dos vasijas que proceden de la necrópolis de la ciudad mesápica del siglo IV a.C.: un cráter con figuras rojas y una trozzella. El cráter es el recipiente que antiguamente se usaba para mezclar el vino con agua.
En las poblaciones indígenas de Apulia se observa como elemento principal del ajuar de los hombres adultos: solo ellos podían consumir la preciosa bebida.
El ejemplar expuesto es la obra de la que recibe su nombre el Pintor de Vaste.
La escena representa a un hombre entre dos mujeres, persiguiendo a una de ellas, y es quizás símbolo del matrimonio. La trozzella es la vasija típica de la civilización mesápica; habitualmente se deponía en los sepulcros femeninos.
Se usaba para contener agua e indicaba la importancia de la mujer como responsable de las actividades domésticas y de los bienes de la familia.
El ejemplar expuesto presenta una rica decoración con elementos vegetales y geométricos. Frente a la entrada se abre la primera sala, instalada con la reconstrución en madera de una parte del Hipogeo de las Cariátides, realizada en tamaño natural, conforme al estilo del escultor contemporáneo Mario Ceroli: dos figuras femeninas sostienen un arquitrabe con friso de erotes que conducen carros tirados por leones.
Las esculturas originales, actualmente expuestas en los Museos de Tarento y Lecce, decoraban la fachada de una gran tumba con dos celdas funerarias, del s.III a.C. A través de la apertura definida por las Cariátides se accede a una especie de cámara sepulcral en que están instaladas dos tumbas tal y como se hallaron en las excavaciones realizadas en 1985 por la Universidad de Lecce.
La «Tumba del Jinete», así llamada por la presencia de una espuela en bronce, se remonta aproximadamente a 430 a.C.; la «Tumba del Atleta», de los comienzos del s.IV a.C., debe su nombre a los estrígiles, instrumentos usados para la limpieza del cuerpo después de las competiciones.
Los preciosas vasijas destinadas al banquete, como los cráteres figurados y la jofaina de bronce procedente de Etruria, denotan la pertenencia a la capa aristócrata de los difuntos. La sala siguiente está dedicada a un tipo de monumentos peculiarmente difundido en el Salento meridional en época arcaica: los mojones monolíticos en pietra leccese.
Caracterizaban el paisaje rural y estaban vinculados a la presencia de pequeñas sedes de culto.
Recintos sagrados al aire libre estaban consagrados a ceremonias religiosas para invocar la fertilidad de los campos y, en Vaste, formaban un auténtico anillo de protección alrededor del asentamiento urbano: en su interior, cerca de los mojones o de las columnas votivas, visibles en la sala, se presentaban ofrendas de vino y agua y los restos de los sacrificios de cabrunos y ovinos. En el interior de una reconstrución en madera está insertado un bloque de piedra caliza con friso de motivos vegetales que cumplía una función de coronamiento de una de las estructuras de delimitación.
En la exposición, además, se ha incluido la reconstrucción exacta del hallazgo de la Hacienda Melliche, un área a la periferia norte del asentamiento.
En esta zona, en el mismo lugar ocupado en lo sucesivo por una necrópolis gentilicia, la sede de culto en uso entre 550 y 480 a.C.
estaba formada por un recinto grande en que estaban alojados los mojones.
Allí se deponían las vasijas utilizadas para ofrecer las libaciones y los restos de los sacrificios; en algunos casos las inscripciones grabadas en los objetos conservan el nombre del dedicante. Otra reconstrucción en madera sugiere la comparación con las arquitecturas de los siglos IV-III a.C.
en un gran segmento murario que está incluido en un bloque decorado por un friso dórico con métopas y triglifos: se halló englobado en albañilería de época moderna del mismo Palacio Baronal y en sus orígenes debía pertenecer a una residencia de la nobleza mesápica, ubicada en una zona central de la ciudad antigua, en las cercanías de la Piazza Dante.
En el Salento se conocen asimismo otros ejemplos de decoración arquitectónica de residencias particulares; sin embargo, hasta la fecha, casi no constan testimonios de una arquitectura templar de tipo griego, con la llamativa excepción de los recientes hallazgos en el área del santuario de Atena cerca de las murallas de Castro. La exposición arqueológica continúa en el piso superior del Palacio Baronal, al que se accede por la escalera ubicada en la zona posterior, que da a un antiguo jardín de naranjos. Una primera sala está equipada como sector de consultación, con tótem interactivo y ordenadores para la navegación en archivos y recursos internet relacionados con la arqueología de Apulia. En la siguiente sala, grande, se propone un cuadro de la vida y de las transformaciones del asentamiento humano en las principales etapas de la Antigüedad.
Los objetos que se exponen pertenecen a las tareas de la vida de todos los días en el lapso entre la Edad de Hierro (s.IX a.C.) y la etapa tardía de la época romana (s.VI d.C.). Aunque los rastros más antiguos de la ocupación del territorio de Vaste y Poggiardo se remonten a finales de la Edad de Bronce (siglos XI-X a.C.), solamente a partir del s.IX a.C. se reconocen las estructuras de asentamiento en chozas, protegida por un terraplén de fortificación.
En las residencias y en la sede de culto, identificado en la periferia norte de la aldea se utilizaban vasijas de producción local, realizadas a mano, sin tornio, en arcilla bruta (pasta) o depurada, con decoración geométrica pintada.
Está documentada a la vez la presencia de vasijas importadas de Grecia, en especial de Corinto, destinadas al consumo de vino (copas, bocales, jarras, cráteres).
Un magnífico ejemplar de fíbula en forma de gafas (alfiler para vestido), realizado a partir de un cuerno de ciervo procede también de una producción corincia. La exposición comprende una amplia selección de cerámicas de mesa y ánforas comerciales procedentes de los desechos de la aldea en los siglos IV-III a.C.
Este período es el que mejor conocemos de la historia de Vaste.
La zona habitada se extendía sobre un área de casi 70 hectáreas y estaba rodeada de poderosas fortificaciones.
Los barrios de residencia estaban alrededor de la zona de la actual Piazza Dante.
Las cerámicas eran vasijas con barniz negro, en su mayoría copas y platos; las otras formas están documentadas en las producciones locales sin revestimiento o con decoración geométrica y vegetal.
Es muy interesante una matriz de piedra destinada a reproducir figuras femeninas que llevan cesto, en estuco. En el fondo de la sala hay una reproducción en escala de una escena de sacrificio en ocasión de la partida de un contingente de guerreros: en el transcurso del siglo III a.C. algunos episodios bélicos afectaron sensiblemente el Salento.
En 267-266 a.C., los Romanos finalizaron la conquista de Apulia; pocos años más tarde la región es uno de los principales escenarios de la guerra contra Haníbal. Por dichos acontecimientos, Vaste sufre una considerable reducción de sus dimensiones, concentrándose en la zona del actual casco antiguo.
Las cerámicas finas de pasta gris de los ss.II y I a.C proceden del relleno de cisternas abandonadas.
A partir del s.I d.C. se difunden las cerámicas cerradas con revestimiento de color rojo, a veces con decoración figurada engomada.
Los testimonios más antiguos se refieren a producciones itálicas, señaladamente de la zona de Arezo; en lo sucesivo se hallan vasijas de producción oriental (actual Turquía) y del norte de África (área de Túnez).
Un objeto de especial valor es la lucerna del s.II d.C., decorada con cabezas en relieve y firmada por el artesano griego Epagathos. A mano derecha de la sala grande, la visita prosigue en un sector dedicado a la exposición de objetos que proceden de las necrópolis mesápicas de Vaste.
El hallazgo de una sepultura de finales de la época arcaica (520-470 a.C.) y la recuperación de dos conjuntos de vasijas se remontan a los comienzos del s.XX.
En los años ‘80 del siglo pasado la Universidad de Lecce puso en marcha un programa de indagaciones sistemáticas que interesó el área cementerial de la Hacienda Melliche, usada entre mediados del s.V a.C. y comienzos del s.III a.C.
por una familia aristocrática, y otros sectores de uso funerario en la misma zona habitada y en los aledaños de las puertas este y noreste de la ciudad.
Están reseñados sarcófagos monolíticos y tumbas en caja, construidas y cubiertas con losas de piedra caliza. Las tumbas masculinas se caracterizan por la presencia del cráter y también por elementos de la armadura, como los cinturones en lámina de bronce con ganchos en forma de cabeza de serpiente, y partes del yelmo.
En las tumbas femeninas prevalecen objetos muy significativos, como la trozzella, los recipientes para ungüentos (lekythoi) y las estatuillas.
Las sepulturas de los niños se distinguen por vasijas miniaturizadas.
Con frecuencia se observa la reutilización de las tumbas: en la tierra adyacente a las losas laterales hay unos pequeños huecos en que se colocaban los restos del esqueleto y los objetos del ajuar anterior en el momento en que la tumba se preparaba para una nueva deposición. El rito fúnebre está ilustrado en una reconstrucción animada, basada en la elaboración de los datos arqueológicos. Una pequeña sala está reservada a la exposición del tesoretto de 150 monedas de plata, hallado en 1989 en el área del barrio habitado de la Hacienda San Antonio: gracias a un escaparate realizado expresamente es posible observar las monedas por ambos lados; además está expuesto el recipiente de bronce (olpe) en que se encontraba el caudal.
Ciento cuarenta y dos monedas pertenecen al cuño de Tarentum, siete al de Heraclea y una al de Thurium; su datación numismática oscila entre 281 y 235 a.C.
Las condiciones del hallazgo autorizan la hipótesis que apunta a que los dueños de la cercana residencia aristocrática hayan escondido allí lo esencial de sus haberes, en una situación de peligro cuando la conquista romana. El itinerario continúa en una sala dedicada a la sede de culto descubierta en 1999 en la Piazza Dante, justo en el área frente al Museo: como era imposible dejar abierta la excavación, en la pavimentación se reprodujeron exactamente la forma y la posición de las principales estructuras halladas.
La zona sagrada comprendía dos recintes adosados, con hogares.
A proximidad se abrían tres cavidades hipogeas: dos estaban destinadas a la deposición de ofrendas votivas (vasijas miniaturizadas, jarritas, copitas, platillos, tazas y recipientes para óleos perfumados), mientras que la más grande se utilizaba para realizar ritos religiosos, que incluían libaciones y sacrificios de cochinillos.
Una cabeza femenina en piedra caliza, con restos de decoración polícroma restituye la imagen de la divinidad a la que estaba dedicado el pequeño santuario; algunos objetos manufacturados llevan el nombre mesápico Oxxo.
Una losa horadada servía como altar para el sacrificio de los perros por degüello: de esta forma la sangre fluía directamente hacia las divinidades subterráneas. La gran cantidad y variedad de datos arqueológicos han permitido realizar reconstrucciones gráficas, de vídeo y un plástico, que completan la presentación de los objetos. El tema de los distintos tipos de culto en la ciudad mesápica se afronta también en la sala siguiente. En la periferia norte de la ciudad helénica, se han identificado dos distintos edificios formados por recintos adosados, sin cobertura, con altares y hogares, que datan de entre finales del s.IV y comienzos del s.III a.C.
En un caso la ofrenda de una vasija miniaturizada que contenía tres monedas de plata es especialmente significativa, mientras que el cuello de las ánforas se utilizaban para verter las ofrendas de líquidos al subsuelo; en otro caso el conjunto se caracteriza por la presencia de mojones-pilares. Entre otros materiales procedente de depósitos votivos cabe señalar un grupo de utensilios en hierro que identifican al ofrecedor como guerrero y agricultor; una losa con doble inscripción dedicatoria pertenecía a la delimitación de un área sagrada. En Vaste han aparecido escasos restos monumentales o de construcciones residenciales de la época romana; sin embargo, perteneciente a la segunda mitad del s.II a.C., ha vuelto a la luz el más consistente conjunto de fichas de juego de todo el mundo romano.
Halladas en el relleno de una cisterna en desuso, se relacionan con una desconocida forma de diversión: se puede suponer una especie de sorteo, por la asociación entre números y apelativos (despectivos en los números bajos, elogiosos para los altos), o bien una especie de recorrido afín al juego de la oca. Hacia finales de la época romana, Vaste presenta un extraordinario testimonio de la difusión del cristianismo.
Probablemente ya antes de finalizar el s.IV, a dos km. de la actual ciudad, surge una iglesia vinculada con el culto de las reliquias de un mártir (martyrium), posiblemente San Esteban; a su alrededor se extiende una necrópolis rupestre.
La exposición incluye algunos de los ajuares fúnebres que en parte mantienen costumbres paganas, como la deposición de monedas, óbolo para Caronte.
La iglesia sufre una ampliación después de la guerra greco-gótica (535-553 d.C.) y otra modificación en el s.IX.
Una reconstrucción vídeo y un plástico acompañan la lectura del conjunto arqueológico. La última sala alberga una serie de testimonios relativos a la vida en Vaste en la época medieval y moderna.
Se han rescatado principalmente gracias a intervenciones de arqueología urbana implementadas en ocasión de la realización de servicios subterráneos.
Ha sido reconstruido un vertedero del s.XIV con vasijas, utensilios, escorias de metal y sobras de comida, que contenía también platos decorados con escudos polícromos de las familias de los propietarios.
Su composición y su ubicación, a escasa distancia del Palacio Baronal de la Piazza Dante, autorizan la hipótesis de que se trate de un auténtico basural vinculado con la residencia patricia. De otros vertederos similares hallados en la Piazza Dante y en la Via Principe Umberto proceden materiales del siglo XVI.