Iglesia rupestre de los Santos Esteban (Santi Stefani)

SMVP (Lista de Patrimonios de Sistema Museo)

 
Referencias Históricas Referencias Históricas

La iglesia presenta una implantación basilical de tres naves divididas por gruesos pilares cuadrangulares, que desembocan en tres ábsides, mientras las paredes laterales presentan nichos de diseño irregular, no muy profundos.
Cerca de la entrada, a mano izquierda, hay intervenciones probablemente relacionadas con la fase de pinturas de 1379-1380, que implicaron el cierre del intercolumnio con el fin de crear un ambiente para guardar herramientas agrícolas, destruyendo de tal modo las pinturas originales, mientras que el nivel de calzada se rebajó de aproximadamente 60 centímetros: esta última intervención modificó, en mi opinión, el espacio primitivo, y la misma percepción de los espacios y de la decoración pictórica.
Esta cubre también las caras de los pilares, en que aparecen numerosas imágenes de santos y de la Virgen con Niño Jesús.
En general, tal y como he remarcado, las iglesias rupestres presentan, con respecto a las construidas en superficie, programas iconográficos simplificados, carentes de ciclos cristológicos polarizados en la representación de figuras de santos: dentro del programa, a veces, la advocación de la iglesia rupestre está expresada por la reiteración del retrato del santo titular. Otro aspecto peculiar es la presencia, en el interior y en el exterior inmediato de la iglesia rupestre, de una o varias tumbas, que indican su vocación eminentemente funeraria, y su dimensión privada, como indican, por ejemplo, los retratos de los donantes figurados a los pies de las imágenes de los santos, añadidos a las inscripciones fúnebres, como ocurre en Vaste.
Además, hay que abandonar la idea romántica, que tuvo mucho éxito, del monje bizantino perseguido por los iconoclastas, que se refugia en el Mezzogiorno y conduce una vida de ermitaño en las zonas rupestres: en Apulia, a diferencia de Calabria, Sicilia y de la Costiera de Amalfi, no constan ermitaños; los monjes son cenobitas – o sea, han adoptato la fórmula comunitaria experimentada por San Pacomio entre el siglo III y el IV en el Egipto copto – y viven en monasterios construidos en la superficie.
Dicho tópico tuvo difusión probablemente por el célebre trabajo de Alba Medea, Gli affreschi delle cripte eremitiche pugliesi (Los frescos en las criptas eremíticas de Apulia), publicado en Roma en 1939. Volviendo a Vaste, la iglesia estaba probablemente dedicada a San Esteban, como se desprende de la lectura de una de las numerosas inscripciones votivas pintadas cerca de las imágenes de los donantes, retratados a los pies de los santos; se trata de un representante del clero, Jorge, arrodillado a los pies de la imagen de la Virgen con el Niño Jesús, puesta sobre una cara del tercer pilar a mano izquierda entrando en la cripta: en la inscripción se le indica como «servidor de San Esteban», o sea dedicado al servicio del santo, probablemente como guardián de la sede sagrada. La decoración pictórica, que se conserva parcialmente, como ya se ha dicho, presenta distintas fases, a partir de finales del siglo X o comienzos del XI hasta 1379-1380, y cubre las paredes, los nichos y las caras de los pilares: al último periodo pertenecen en primer lugar el ábside central, y luego la mayoría de las pinturas que, en varios lugares, se superponen a la decoración antecedente, en el ábside central, y también en las paredes y en los pilares.